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martes, 24 de abril de 2018

ADMINISTRACIÓN Y EL PROCESO ADMINISTRATIVO


Administración, según Sabogal (1993), es el conjunto de principios y técnicas sistemáticas que permiten al hombre lograr sus fines.  Es la acción de planear, organizar, dirigir, controlar e integrar los recursos con el fin de lograr sus objetivos.
El autor citado da una definición a mi juicio muy precisa de lo que es “administración”; ya que al hablar de principios y técnicas sistemáticas podemos decir que cualquier actividad es impulsada a lograr un fin. Los seres humanos siempre estamos administrando, administramos nuestras empresas, administramos nuestras familias, administramos nuestra vida, nuestro tiempo, todo bajo unos principios y valores que determinan nuestro bienestar.
Al enfocarnos en la administración empresarial, todas las actividades que realicemos se contextualizan dentro de la administración: Comprar materia prima, identificar proveedores, negociar con ellos, establecer términos, definir el poder de negociación, (es de ellos o es de la empresa); dar instrucciones a su personal, capacitarlos, definir sus funciones, sus responsabilidades, su rol; establecer y ejecutar el procedimiento de selección y contratación de personal, programas de bienestar, de seguridad y salud en el trabajo; programar y realizar mantenimiento preventivo y correctivo a maquinaria e instalaciones, ejecutar labores contables y analizar esa información; todo es “administración”





Se podría decir entonces que administrar es el conjunto de decisiones que se toman y acciones ejecutadas, para aprovechar los recursos de la empresa y lograr sus objetivos.

PROCESO ADMINISTRATIVO
La administración requiere un conjunto de actividades que se deben desarrollar en la empresa y que los podemos enmarcar en la siguiente estructura.



La planeación como base o cimiento principal del proceso, con las tres estructuras fundamentales que permiten su estabilidad y sostenibilidad: La organización, la dirección y el control.

LA PLANEACIÓN
Cuando hablamos de planeación, es importante hablar de “futuro”. El futuro es el horizonte observado después de hoy, este futuro puede ser deseable, posible o probable, y la “planeación” es el arte de convertir el futuro deseable, en probable.
Pero entonces, ¿Qué es el futuro deseable, el futuro posible, el futuro probable?
El futuro deseable es eso… Los deseos; lo que Yo quisiera, lo que Yo desearía, donde Yo quisiera estar… Este futuro se convierte en posible, cuando Yo defino a través de un diagnostico su viabilidad, establezco claramente si es o no posible, si puede o no suceder. En este punto es indispensable entender las circunstancias, soñar, pero con los pies en la tierra, y un factor clave, preguntarse… ¿lo que estoy haciendo hoy, me permite cumplir mis deseos (futuro deseable)?. Dando respuesta a esta pregunta y trabajando en los factores claves, proyecto el futuro probable es decir, es casi seguro que suceda.



Pero planear abarca una serie de decisiones que deben tomarse ya y proyectarse en el futuro; estas decisiones se sustentan en la elaboración del diagnóstico, el establecimiento de objetivos, la ejecución de estrategias y la evaluación permanente.




El DIAGNOSTICO
El “diagnostico” es analizar a fondo la situación actual, para conocer mis fortalezas, mis debilidades, las  oportunidades que me ofrece el mercado y las amenazas que pueden afectar mi estabilidad o proyección.   
Este diagnóstico debe ser completo, debe abarcar todas las áreas de la empresa y cubrir los entornos del medio en el que opera. Debe ser sensato, no debe surtir falsas ilusiones, debe tener juicio, prudencia, madurez y debe ser acertado, es decir eficaz y eficiente.




LOS OBJETIVOS
Los objetivos son los resultados propuestos a alcanzar en un plazo determinado. Estos objetivos deben ser establecidos en un plazo que puede ser coto (un año o menos), mediano (dos años) o largo (máximo cinco años). Los objetivos a corto plazo son la sistematización de los objetivos a mediano y largo plazo, hablando en términos más comunes, son la fracción o pequeñas tareas en las que se dividen los objetivos a mediano y largo plazo para lograr su cumplimiento.
Esta fracción permite ir cumpliendo mis objetivos principales (mediano y largo plazo) en pequeña escala, generando certeza, confianza y sobre todo satisfacción del deber cumplido al personal involucrado; creando un ambiente de compromiso y trabajo en equipo.
Es importante que los objetivos estén ubicados en el tiempo, es decir, establecer ¿Cuándo y en cuánto tiempo, se deben realizar? No podemos dejar objetivos abiertos, sin límite de tiempo, estos no generan compromiso, ya que, al  no exigir un tiempo límite, no se pueden medir y por lo tanto no se puede establecer si fueron o no cumplidos.
La medición es otro factor de gran importancia, el empresario ya estableció un límite de tiempo para cumplir ese objetivo, ahora debe medirlo periódicamente para que vaya visualizando su trayectoria, identifique desviaciones y aplique correctivos. Para esto es claro que se haya identificado claramente, ¿qué voy a hacer?, ¿dónde lo voy a hacer?, ¿quién o quiénes serán los responsables (equipo de trabajo)?, ¿cómo se va hacer? Y en ¿cuánto tiempo?




LAS ESTRATEGIAS
Las estrategias son acciones propuestas a ejecutar para lograr los objetivos. Las estrategias son propuestas por los “estrategas”, y los estrategas son los lideres; esos líderes que se mueven mucho más rápido que el mercado.
El mercado es cambiante, día a día exige innovación, esa exigencia lleva al estratega a generar nuevas ideas, nuevos productos, nuevos servicios, y esas ideas, productos o servicios, convertirlos en necesidades para el consumidor.
Podemos citar aquí el mercado de la telefonía móvil, el mercado automotriz, el mercado de la informática; como de manera permanente nos abruman con los diferentes nuevos productos o cambios en los modelos actuales, con mejoras, claro, pero muchas veces no sustanciales, sin embargo los convierten en una necesidad. Esto busca el sector empresarial, “estrategas activos e innovadores”.





LA EVALUACIÓN
“Lo que no se mide, no se controla, y lo que no se controla, no se cumple”. Esta es la premisa de la evaluación. Evaluar es medir si cada uno de los planes establecidos para el cumplimiento de los objetivos se está ejecutando.
Para fijar los criterios de evaluación, se debe determinar con precisión lo que se espera lograr en cada paso de lo planeado; establecer límites máximos y mínimos y tener preparado las alternativas y opciones frente a desvíos.




LA ORGANIZACIÓN
Hablemos ahora, de nuestra primera estructura, “la organización”. Prada (2013) manifiesta que la organización es la función que permite establecer la estructura de las relaciones internas de la empresa a través de la división y coordinación del trabajo, de todos y cada uno de los individuos que integran la empresa.
Organizar es ordenar los recursos y funciones de la empresa, para facilitar el logro de los objetivos. Factores como tiempo, espacio, trabajo, personas y recursos, son fundamentales dentro de la organización.
ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO. Una frase muy celebre de nuestros abuelos es “Un tiempo para cada tarea y cada tarea a su debido tiempo”          . Cuantas veces por querer hacer muchas cosas al mismo tiempo, no terminamos haciendo ninguna. Cuantas veces por no diferenciar lo importante, de lo no importante, lo urgente de lo no urgente, desperdiciamos nuestro tiempo, factor supremamente valioso e irremplazable.
Dwight Eisenhower, general estadounidense y 34º presidente de los Estados Unidos de América, creó la denominada “matriz de Eisenhower” como solución a las muchas decisiones que tenía que tomar, esta matriz propone cuadro cuadrantes dentro de un eje plano cartesiano, en este sustenta en el eje x la urgencia y en el eje y la importancia.




El primer cuadrante define lo “urgente e importante” como la actividad crucial, hacerlo inmediatamente es la instrucción; en el segundo cuadrante esta lo “importante, pero no urgente” y como actividad propone decidir cuándo hacerlo, es decir, agendarlo; el tercer cuadrante propone lo “urgente, pero no importante”, actividades que propone delegarlas si no hay disponibilidad de tiempo y espacio en su agenda; y en el cuarto y último cuadrante esta lo “no urgente y no importante”, actividades que se deben analizar si son o no productivas para la empresa o el campo personal, si tienen un factor de productividad, así sea bajó, hágalo más tarde, agendelas y si no son productivas, deséchelas.
Factores como la puntualidad, (visto como una buena administración del tiempo, respeto personal y profesional), la construcción de una agenda y su cumplimiento, el inicio y culminación de una tarea antes de iniciar otra, son la base fundamental de la organización del tiempo y a eso estamos llamados los buenos administradores.
ORGANIZACIÓN DEL ESPACIO. Podríamos también aseverar “Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”; este es el principio de la organización del espacio. Un método que se puede aplicar en la organización del espacio es “la metodología de las 5 s”, nacida en Toyota en los años 60 en un entorno industrial y con el objetivo de lograr lugares de trabajo mejor organizados, más ordenados y más limpios de forma permanente para conseguir una mayor productividad y un mejor entorno laboral. (Toyoda, K., 1974)
Esta metodología plantea cinco técnicas: Separar innecesarios, situar necesarios, suprimir suciedad, señalizar anomalías y seguir mejorando. Lo anterior bajo las premisas de: Preparación, acción, propuestas de mejora y documentación.
ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO. Organizar el trabajo es elaborar la lista de todas las tareas que se deben ejecutar, agruparlas por áreas y ordenarlas de manera lógica y eficiente. Es indispensable definir prioridades, definir áreas funcionales, definir la estructura organizacional, la jerarquía, las líneas de mando, las líneas de comunicación y sus responsables. “Una persona en cada cargo y cada persona en su cargo”





ORGANIZACIÓN DE LAS PERSONAS. Para que haya una buena organización de las personas, debe haber unidad de mando y unidad de dirección. Todas las tareas deben estar asignadas a un líder permanente; este líder debe conocer y organizar sus equipos de trabajo, establecer sus objetivos, establecer indicadores y hacer seguimiento. La principal herramienta para la organización de las personas es conocer las necesidades de la empresa, los atributos del personal y la disponibilidad para cumplir sus funciones y responsabilidades. Fundamental, cuente con un manual de funciones y un reglamento interno de trabajo.



ORGANIZACIÓN DE LOS RECURSOS. Organizar los recursos es distribuir los recursos de la empresa, para obtener de ellos el mayor beneficio posible. Recursos humanos, recursos técnicos, recursos logísticos, pero sobre todo, los recursos financieros (capital, efectivo, ahorros, financiación, cartera, etc.)



Hoy en día no solo las grandes empresas deben aplicar prácticas financieras, si no toda organización, sin importar su tamaño. Toda empresa debe contar con una buena información financiera, y un departamento como tal dentro de la empresa, pero el administrador o propietario de las pyme cree o piensa que esto no es importante, por lo cual no lo involucra en el desarrollo de la misma. (Myers, B., 1988)
La función financiera y por ende la aplicabilidad de prácticas financieras ha sido desplazada, su operatividad se considera como un gasto injustificado, que no genera beneficio o por lo menos, no se aprecia con claridad el beneficio que aporta a la organización. Es clave que los empresarios y gerentes no se limiten a llevar un soporte contable, que se realiza más por normatividad legal, que por estrategia; la contabilidad es importante, pero los números contables no dicen nada, si no son analizados financieramente y eso es organizar los recursos.

LA DIRECCIÓN
El segundo pilar del proceso administrativo es “la dirección”. La dirección consiste en guiar y coordinar  a las personas para que ejecuten su trabajo con entusiasmo y compromiso. Coordinar  las actividades ejecutadas por los trabajadores para lograr los objetivos de la empresa.  
El buen gerente es un líder; es la persona que despierta en los demás el deseo de imitarla o seguirla y tiene unas características únicas, que lo hacen vital para el desarrollo de la empresa y cumplimiento de los objetivos.




Pero, ¿Qué debe poseer un líder? Un líder posee habilidades gerenciales, es decir conocimientos en todos los aspectos: administrativos, técnicos, financieros, de producción, comerciales, etc. Un líder debe poseer la habilidad de ser motivador,  debe poseer una buena técnica de comunicación, debe poseer y generar autoridad y debe poseer la habilidad para tomar decisiones, incluso sin estar completamente seguro.
El líder es entusiasta, inspira a su gente, el líder es innovador, se adelanta al mercado, el líder trabaja en equipo y convierte a cada integrante es otro líder, el líder sabe hacer las cosas y las hace bien desde la primera vez, el líder siempre está dispuesto a aprender, y no le teme a la vulnerabilidad; los resultados son su principal objetivo.

EL CONTROL
Finalmente, nuestro tercer pilar del proceso administrativo es “el control”. El control es comparar los planes proyectados con los alcances ejecutados, para verificar si se han cumplido y corregir las desviaciones en la ejecución.
Por ejemplo, si la meta es reducir el 5% del desperdicio de materia prima utilizada, el consumo de materia prima es el punto de referencia con el cual se compara el desperdicio para verificar si se ha logrado la meta. 
Las metas, son los proyectos expresados (proyectados), de tal manera que su realización se pueda comparar con un punto de referencia completo y acumular información sobre los alcances, para proyectar nuevas metas. Ejemplo: Mantener el registro actualizado del desperdicio y del consumo de materia prima.